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¿Pensar adelgaza? ¿Cómo se quema calorías pensando?

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¿Pensar mucho quema calorías?
¿Pensar mucho quema calorías?

Muchas veces hemos escuchado aquello de que "pensar mucho adelgaza", pero, ¿es cierto? Pues, aunque suene paradójico, según una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) el cerebro sí es capaz de quemar calorías cuando el ser humano piensa. ¿Cómo es posible? ¿Cuántas? Esto y más nos lo han contado en Ahora o Nunca, el nuevo magacín de La 1 de RTVE.

Según el CSIC, “el cerebro humano representa el 20% del peso corporal y consume 20% de oxígeno y glucosa del organismo”. Es decir, el 20% de las necesidades de oxígeno y de calorías de nuestro cuerpo provienen del cerebro, pese a que éste únicamente supone un 2% de la masa corporal.

A golpe de bit - Los misterios del cerebro - 27/11/20 - Escuchar ahora

¿Cómo se quema calorías pensando? 

Para analizar cómo el pensar es capaz de quemar calorías, primero debemos entender cómo funciona el cerebro humano. Mónica López ha explicado en el programa que un cerebro humano posee alrededor de 100.000 millones de neuronas (que vendría a ser la mitad de las estrellas de nuestra galaxia). Cada neurona establece entre 5.000 y 50.000 conexiones con sus células vecinas. Las neuronas están en la corteza cerebral, una capa de unos 4 milímetros de grosor (4 tarjetas de crédito apiladas). La corteza desplegada mide unos 2.500 centímetros cuadrados (lo que equivale a un periódico desdoblado). Para que quepa en nuestra cabeza está hecho un “burruño”, es decir, está contenida en el cráneo gracias a numerosos pliegues y hendiduras.

Solo un tercio de la corteza está expuesta superficialmente, el resto está oculto en la profundidad de los surcos. De esta forma se aprovecha mucho mejor el espacio que si el córtex fuese liso, y permite que diferentes regiones del cerebro se comuniquen más rápida y fácilmente, ya que están más cerca.

La velocidad del cerebro

En contexto, un mensaje enviado por el cerebro a cualquier parte de nuestro organismo puede alcanzar una velocidad de 360 kilómetros por hora: “Por ejemplo, tocas un horno caliente, los nervios de tu piel mandan un mensaje de dolor a tu cerebro. El cerebro responde y les dice a los músculos de tu mano que la quites en 1 décima de segundo”, explica López. Como dato curioso ante este ejemplo, la presentadora asegura que el cerebro en sí mismo no puede sentir dolor, ya que no dispone de nervios capaces de registrarlo. Pero este es solo uno de los muchos secretos que esconde nuestro órgano, si quieres saber más, te lo contamos en la web de Ciencia y Futuro de RTVE.